Aproximadamente 2 semanas atrás fuimos testigos de como el futbolista mexicano se unía para su propia causa, derivada de la inconformidad grupal ante el pacto de caballeros,; que de caballeros solo tenía el blindaje a los jugadores para conm los clubes y directivos, en pos del negocio.

Pues la amenaza de la AMF (Asociación Mexicana de Futbolistas) era entonces, detener actividades para la última jornada, si el pacto de caballeros no se derogaba. Para disgusto de los propios; se convocó a un concilio en el que los futbolistas externaron sus razones de porqué no es bueno continuar; apoyados en el caso de la última victima, Oswaldo Alanís, a quien duramente querían hacer ver las fuertes repercusiones tras no aceptar las condiciones de su renovación en un principio.

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Dicho esto, ayer se informó en voz del presidente de la Liga, Enrique Bonilla, que la AMFPro y la Liga Bancomer habían llegado a un acuerdo para eliminar algunos aspectos de esta lamentable práctica y poder así llevarse a cabo la Jornada 17 y lo que resta del torneo, es decir, la Liguilla.

Por lo que al aire permanecen algunas cuantas dudas del porvenir de esta desición, principalmente en estos puntos:

INDIVIDUALIDAD

En México no se lograba (quería) entender el libre mercado en pro del jugador, la completa autonomía de que ellos eligieran en donde continuar su carrera; sino al contrario el respetar el derecho de antigüedad, formación de parte del club que veía surgir al futbolista; era un obstáculo más para concretar negociaciones fructíferas para ambas partes. Con esta supresión que regirá desde el Apertura 2019 -dentro de 8 meses- el futbolista mexicano, como el resto de las ligas lo hace,  podrá contactar y arreglar de acuerdo a sus intereses con otros equipos a partir de que le resten 6 meses de contrato; y ya no se le verá como la novia que deja a su actual pareja por el DJ que tocó en la salida en honor a la amiga que te ”cockbloqueaba”

igualdad

Los jugadores originarios de tierra azteca, tenían una fuerte desventaja ante los extranjeros; el tiempo (detente muchos años); pues los plazos para negociar entre cada torneo se veían mucho más forzados, únicamente durante la junta en CANCÚN WEY, referente al draft. Mientras los que venían de fuera podía resolver en hasta un mes de duración. Sin duda muchos locales fueron presas del tiempo, y en más de una ocasión precipitaron su decisión por temor a quedarse 6 meses sin jugar, al no encontrar acomodo.

mejoras en la competitividad

Si bien este acuerdo no es todo lo que el futbol nacional necesita, representa un inmenso avance para las camadas de futbolistas mexicanos que surjan en el futuro. A nivel laboral destacaría la limitación de jugadores extranjeros y/o no nacidos en México que pueda permitir el paso de los jugadores mexicanos que vienen abajo y no cortarles el proceso; la eliminación de los promotores y dar paso a los agentes FIFA, podría ser otra mejora ya que brindaría una mayor certeza laboral a los futbolistas profesionales.

aspecto salarial

Entramos al rubro económico, el cochinito no se revuelca en cualquier fango; pues los directivos seguramente buscarán balancear lo perdido con el pacto que tanto les beneficiaba a ellos.

Por ello la ganancia o recuperación de ello, apunta a que se reflejará directo en lo monetario del futbolista, con importantes reducciones en el pago; incluso presentimos que no tardarán en reformular los apartados que quedan; con un nuevo reglamento de transferencias o contrataciones en el que sea el pilar el tope salarial. Ya que “El Consejo de Dueños” no querrá ser el único que se vaya con su golpe y buscará pegarle al jugador en donde más le duele, en el bolsillo.

 

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